jueves, 5 de noviembre de 2015

El embarazo proceso biológicos, psicológico y social

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El embarazo es una etapa importante en la vida de la mujer debido a los intensos cambios que se producen en lo personal, familiar y social.
Lo que socialmente representa el embarazo, el parto y la maternidad en nuestra sociedad, así como por el rol que la mujer tiene en la misma (Gómez Esteban y Amilivia, 1986 en Gomez, 1998).
En el embarazo, parto y puerperio se entrecruzan e interrelacionan múltiples elementos, además de los biológicos, y observamos con frecuencia factores psicológicos y sociales que influyen de una manera relevante en su desarrollo.
Estos factores determinan también experiencias futuras de la vida de la mujer, como partos posteriores e incluso vínculos familiares (madre-hijo).
En las mujeres más vulnerables o en situaciones difíciles los procesos del embarazo, parto y puerperio pueden suponer una etapa de crisis importante en su vida.
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  • Factores sociales
Los factores sociales, son aquellos que están sobredeterminados por una estructura socioeconómica y política, y que van a producir modelos y discursos sobre el parto y la maternidad determinantes de estos procesos. Dentro de estos factores se encuentran, función social de la mujer y del discurso social acerca del parto y de la maternidad y, por otra, los referidos a la edad, nivel socioeconómico y cultural, estructura familiar, etc., elementos que producirán problemáticas específicas y grupos de población de mayor riesgo (Videla, 1986 en Gomez, 1998).
Desde el punto de vista social, el discurso acerca de la mujer y de la maternidad ha variado mucho en estos últimos años, fundamentalmente por dos motivos, la incorporación de la mujer al mundo laboral y la separación entre sexualidad y reproducción, lo que ha permitido, una mayor libertad sexual a la mujer y, la elección de su maternidad.
La función social asignada a la mujer, aunque ha variado a partir de la incorporación de ésta al trabajo fuera del hogar, sigue siendo también la de tener hijos.
Su rol social, centrado en la maternidad.
Esta imagen modélica e idealizada de la mujer y de la maternidad oculta otra cara de la realidad: los hijos no deseados, los abortos, los hijos abandonados, maltratados, etc., hechos que nos muestran otros sentimientos fuertemente reprimidos que también surgen en las mujeres ante la maternidad (Bauleo y Brassi, 1986 en Gomez, 1998).
Las mujeres con cierta frecuencia desconocen cómo es el proceso del parto, tan sólo saben que el dolor indica el comienzo del mismo y que su progresión está en relación con la intensidad y frecuencia de dichos dolores.
Los procesos biológicos ya sean normales o patológicos, como los movimientos fetales, las hemorragias uterinas, los antecedentes de feto muerto o cualquier otro problema de desarrollo fetal, pueden ocasionar situaciones de ansiedad más o menos importante según el caso.
Los factores sociales, que son responsables de la falta de información en el desarrollo de estas etapas, también pueden generar intensa ansiedad en la mujer por el miedo a lo desconocido, pero más aún cuando coincide una precariedad en la situación económica que puede originar ansiedad, irritabilidad, incertidumbre por el futuro del hijo, etc.
Es decir, tanto los factores biológicos como los sociales pueden generar dificultades emocionales y, los trastornos emocionales pueden crear patología en los otros ámbitos. Es decir, se produce en estas etapas una interrelación de factores biológicos, psicológicos y sociales que se van a potenciar unos a otros.

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  • Factores psicológicos
Desde el punto de vista psicológico, consideramos que el embarazo es un proceso de cambio, la actitud de la mujer embarazada está determinada por su historia infantil previa y por el consumo de la situación actual y el modo en que ella la asume.
Durante el embarazo la mujer tiene que hacer cambios individuales, familiares y sociales.
El embarazo significa la promesa de un hijo
Por otra parte, también se producen cambios corporales internos y externos muy importantes, entre ellos, la pérdida de la imagen corporal que aunque se sabe es transitoria, para algunas mujeres se vive como una herida narcisista.  
Los cambios familiares se refieren prioritaria mente a la adquisición de un nuevo rol, el rol de madre, con las responsabilidades que ello implica, ya que el hijo en sus primeros años va a depender absolutamente de ella. A su vez, este nuevo hijo produce otros cambios en la dinámica familiar, sobre todo en el vínculo con la pareja y en las relaciones con los otros hijos y familiares.
Todos estos complejos cambios vividos internamente por la mujer pueden expresarse a través de temores y fantasías, éstas son singulares y están en relación con la estructura de personalidad, pero con frecuencia hemos observado que algunas son comunes a muchas mujeres embarazadas. Nos referimos a:
  • Fantasías de padecer mucho dolor en el parto.
  • Fantasías de no poder cuidar y alimentar al niño.
  • Temores a la episiotomía y a la anestesia.
  • Temores a la cesárea o al fórceps.
  • Fantasías de anormalidad o monstruosidad del feto.
  • Fantasías de subnormalidad y muerte del feto.
  • Fantasías de muerte propia en el parto.

Estas fantasías pueden generar un alto nivel de ansiedad en la mujer e incluso originar síntomas a nivel corporal. Estos síntomas pueden surgir durante el embarazo, en el parto o en el vínculo con el niño recién nacido (Soifer, 1973 en Gomez, 1998).
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  • Principales ansiedades
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a) Primer trimestre del embarazo
Antes de que la mujer confirme su embarazo es frecuente la incertidumbre, la impaciencia, las somatizaciones, la alegría o el temor, en función de que sea o no un embarazo deseado; de este modo, pueden aparecer sentimientos contradictorios de aceptación y rechazo.
En esta etapa la falta de información respecto al embarazo, puede crear ansiedad por el temor a lo desconocido y la maternidad.
Otra fuente de ansiedad en este momento, puede ser la relación con el médico, relación que va a tener una gran importancia en todo el desarrollo.
b) Segundo trimestre
Se observa en la mayoría de las gestantes una disminución de los síntomas, se podría pensar que en la medida en que el feto se desarrolla y crece en su interior, percibe los movimientos fetales y otros índices del nuevo ser que se va gestando, la mujer se va haciendo cargo de la nueva situación. Al mismo tiempo que surgen sentimientos de plenitud, en algunas mujeres se pueden vivenciar ansiedades en relación al feto.
c) Tercer trimestre
Al acercarse el parto y el momento en que el hijo ya no será una imagen sino una realidad, los límites se hacen más presentes, y esto puede crear gran ansiedad por el temor de lo que le pueda suceder a ella y a su hijo.
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Hay que tener en cuenta que en la relación médico- paciente con la embarazada, pues ella busca en la atención medica un aliado que le dé seguridad y cuidado, y muchas veces no se atiende de la manera indicada a las futuras madres, en ese sentido muchas veces los médicos de embarazadas añosas transmiten, miedo e inseguridad al partir de una diagnostico prematura acerca del riesgo del embarazo. Una herramienta puede ser psicoprofilaxis cuyos objetivos y métodos centran en el momento del parto y de la supresión del dolor, relación de la mujer, el niño y la pareja. Además es importante el apoyo psicológico en esta etapa, para que los cambios internos y externos se puedan afrontar de la manera más adecuada posible.



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Referencias


  • Delgado N, Aguado D, & Casado M. (2010)Factores Psicosociales Relacionados con la Seguridad y el  Bienestar Laboral Durante el Embarazo y la Lactancia, Ed. Fundación PREVENT, pp. 6-40
  • Gomez, R. (1998) Factores Psicosociales En El Embarazo, Parto Y Puerperio, Publicaciones Clínicas, Madrid España,Vol. 3, En Http://Www.Copmadrid.Org/Webcopm/Publicaciones/Clinica/1991/Vol3/Arti3.Htm
  • Hernández R., Nolasco A. y Ramos R., (2011). "Hallazgos perinatales de embarazo en edad materna avanzada". México. Ginecología y Obstetricia de México. Pp. 270-275.
  • Lafaurie M. y Antolinez P., (2014). “Una mirada de género al embarazo después de los 35 años: experiencias de mujeres atendidas por la red de salud de Bogotá D.C”. Colombia. Facultades de Enfermería y Odontología. Vol. 9 (9). Pp. 95-107

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